domingo, 28 de febrero de 2016

Mamá, Papá: yo no quiero ser artista.


¡Hola de nuevo!

La entrada de esta semana pretendo que os dé motivos para reflexionar, ya os lo aviso. Antes de entrar en vereda quiero dejar un par de cosas claras: 

1) Yo no estoy en posesión de la verdad absoluta de nada. Esto quiero dejarlo muy clarito tanto para este post como para cualquier tipo de opinión que leáis mía. El motivo de que quiera hacer este inciso es porque a veces parece que los que nos dedicamos a esto estamos por encima del bien y del mal, y, al menos por mi parte, eso es totalmente contrario a la intención con la que escribo. Lo que quiero decir es que yo no he venido a este mundo a dar lecciones de moralidad ni ética a nadie, ni en temas de privacidad y protección de datos ni en nada. Lo que pretendo es poner sobre la mesa una serie de cosas y cuestiones que a veces pasamos por alto todos, incluso yo misma. Ni juzgo a nadie ni lo pretendo.

2) Independientemente de lo que pongo en el punto anterior, este blog lo escribe una persona de carne y hueso que, obviamente, tiene una opinión. Y aunque intentes ser lo más objetiva posible, al final tu propio modo de ver las cosas puede condicionar lo que escribes. Y contra eso no voy a intentar luchar, pero tampoco quiero que nadie piense que vengo aquí a sentar ningún tipo de cátedra, tal y como indicaba antes. 

Certificado, Documento, León, Sello


Hechas las precisiones, voy al lío.


Hace unos días, mi querido @unedianosincausa me escribió por twitter para preguntarme mi parecer sobre algo que había visto en Youtube: una serie de vídeos diversos de dos menores de edad de 13 y 14 años que, al parecer, son bastante conocidas y seguidas en el mundillo "youtuber". Además de esto, leí por twitter el caso de unos "personajes populares" (dicho con todo el respeto) que acaban de ser padres y le han abierto perfiles en diversas RRSS a su recién nacida criatura. Por curiosidad decidí investigar la cuenta de twitter del retoño, gestionada por sus padres, y, en efecto, el perfil está creado con el nombre del bebé y en él podemos encontrar desde fotos de su madre posando embarazada hasta un tweet expresando su felicidad por haber confiado en cierta empresa para guardar las células del cordón umbilical. Por si esto fuera poco, mi gran amigo @currantesocial me habló de la existencia de una cadena en Facebook que pedía que las felices madres compartieran 3 fotos de sus bebés para mostrar al mundo la felicidad que les embarga por haber sido madres, el nombre era algo así como "Desafío de las madres". También me habló de "la contra", que era un mensaje que había aparecido en la misma red social alertando de que este desafío había sido creado por una red de pederastas. Puestas todas estas situaciones encima de la mesa, he querido trasladar mis reflexiones a un post para compartir con vosotros mi punto de vista sobre estas situaciones. Y lo voy a hacer sin mencionar más normativa que el Código Civil. Este no va a ser un post jurídico, va a ser un post "jodírico", de esos que pretenden hacerte pensar sin necesidad de tirar de normativa. 

Sello, Banner, Negocios, Botón, Etiqueta

Lo primero que me viene a la mente con todo esto es la figura de los padres o tutores legales. Siempre me ha parecido de vital importancia el art. 154 del Código Civil y me parece un buen punto de partida recordar esta frase que aparece en su segundo párrafo: 

"La patria potestad, como responsabilidad parental, se ejercerá siempre en interés de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física y mental"

He querido subrayar 3 palabras de la frase: 

Feliz, Familia, Dibujos Animados, Kids
  • Responsabilidad.
  • Interés.
  • Integridad.








Sin entrar en discursiones sobre el significado de cada una y dando por hecho que son palabras conocidas por todo el mundo, me planteo el modo de encajar las mismas en las situaciones que he descrito anteriormente. Doy por hecho que es posible este encaje, ya que no creo que ningún padre en su sano juicio pueda realizar ninguna actuación que implique a sus hijos sin antes hacer una mínima ponderación de las consecuencias. La duda que me surge es: ¿verdaderamente se conocen las consecuencias?. Desde que empecé a escribir en este blog he ido conformando la idea de que nosotros, los mayores de edad, muchas veces no conocemos o no pensamos en las consecuencias que se derivan de los actos que realizamos en nuestra vida online. De hecho, casi puedo deciros que los post con más visitas del blog son los que se centran en las políticas de privacidad y condiciones de algunas conocidas RRSS. Al sitio al que quiero llegar es claro: ¿somos capaces de hacer un juicio de ponderación realmente objetivo respecto a nuestras actuaciones online en lo que concierne a nuestros hijos? ¿Creemos que dentro de ese juicio de ponderación estamos contando con "todos los ingredientes de la receta"? Porque si no es así, igual estamos "dopados" para competir


Pánico, Hombre, Gritar, EjecuciónRecuerdo los primeros conflictos con mis padres cuando era pequeña y aquellos intentos de mis padres por razonar conmigo, que siempre giraban en torno a la idea de "lo hacemos por tu bien". ¡Qué "sencillo" era entonces entender que el hecho de que mis padres corrieran a evitar que metiera mis dedos en un enchufe era realmente por mi bien, para que no acabara electrocutada! Claro, era diferente: la consecuencia de meter los dedos en el enchufe era algo inmediato: la posibilidad de freírme como un chorizo. El juicio de ponderación de mis padres era rápido: dedos en enchufe equivale a hija "frita" y por eso no hacía falta plantearse más que las consecuencias inmediatas. 



Ahora esto ya no vale, las consecuencias son más complicadas de divisar, incluso puede ser que haya consecuencias que ni siquiera lleguemos a conocer jamás (pensemos en el supuesto de que las imágenes de nuestro retoño son descargadas por algún indeseable). No es fácil ser madre ni padre, pero creo que a veces lo complicamos más sin darnos cuenta. ¿Qué pasará con esos peques que, de mayores, deciden que quieren ser "anónimos"? ¿Estamos 100% seguros de que se verán condicionados por actuaciones como las que os describía al principio? 

Uno de los debates con los que hemos crecido en la televisión ha sido el de los límites del derecho a la intimidad de los hijos de famosos que aparecían en la prensa. Recuerdo haber escuchado en no pocas veces que el hecho de salir en una portada implicaba una renuncia implícita a este derecho expresado en frases tipo: "ellos han posado con su hijo, así que han abierto la puerta". Y yo me planteaba: ¿a dónde lleva esa puerta? ¿Abrirla implica que firmes un contrato de por vida para que tu vida se convierta en una especie de "Show de Truman"? Los jueces han ido perfilando los límites de esa puerta, y, que yo sepa, nadie ha avalado que esa puerta lleve a una renuncia a determinados derechos. Pero claro, de aquella el problema estaba reducido a determinados estratos de la sociedad: los del papel couché. Ahora el problema se ha "democratizado" y el debate deja las alfombras rojas para pisar las aceras. Las revistas de entonces ahora son las RRSS y los famosos de entonces ahora podemos ser cualquiera de nosotros. ¿Alguien sería capaz de defender ahora mismo que el hecho de subir una foto nuestra o de nuestro retoño implique una renuncia a algún derecho a decidir sobre nuestra imagen o intimidad?


Adoquines, Piedras, De DistanciaAlfombra, Celebración, Rojo, Rich, Vip


Llegados a  este punto los más mayores pueden recordar el caso de la niña Marisol, un prodigio de artista que, en un momento de su vida, decidió que quería dejar de ser un personaje mediático. Y lo consiguió. Y yo quiero plantearos la siguiente pregunta:

¿Será posible que las Marisoles de mañana lleguen a conseguir lo mismo que ella?

Y con esta última reflexión del baúl de los recuerdos, cierro este post. Gracias por pasar este ratito por aquí.



Bienvenidos, Adiós, Hueso, Visita



Feliz semana, queridos amigos. ¡Hasta la próxima!